La autoestima: qué es y cómo trabajarla

Duelo en arromPSICOLOGIA gabinete de psicología Inca

Hay algo que aparece una y otra vez en consulta, independientemente del motivo por el que la persona haya llegado. A veces se llama inseguridad. Otras veces aparece como «no soy suficiente», «siempre me pasa a mí» o «no me merezco esto». Muchas personas no lo nombran directamente, pero está ahí, en el fondo de casi todo lo que les pesa.

Hablamos de la autoestima.

Es uno de los conceptos más usados —y más malinterpretados— en psicología popular. Se ha convertido en algo que «hay que tener», como si fuera un objeto que o se posee o no se posee. Pero la realidad es bastante más compleja, y entenderla bien es el primer paso para poder trabajarla de verdad.

Qué es la autoestima

La autoestima es la valoración que hacemos de nosotras mismas. No es solo lo que pensamos sobre cómo nos vemos físicamente, ni tampoco se reduce a si somos «positivas» o «negativas». Es algo mucho más profundo: la imagen que hemos construido de quiénes somos, cuánto valemos y qué merecemos.

Esa imagen no nace de la nada. Se construye a lo largo de la vida, especialmente en los primeros años, a partir de las experiencias que vivimos, de los mensajes que recibimos de las personas importantes para nosotras, y de cómo aprendemos a interpretar lo que nos ocurre.

Una persona con buena autoestima no es alguien que se cree perfecta o que nunca duda. Es alguien que, ante los errores, los fracasos o las críticas, es capaz de mantenerse en pie sin destruirse. Que se trata con la misma compasión con la que trataría a alguien querido.

Por qué la autoestima no es algo fijo

Uno de los errores más frecuentes es pensar que la autoestima es un rasgo de personalidad inamovible: o «la tienes» o «no la tienes». Esto no es así.

La autoestima puede variar según el contexto, la etapa vital, las relaciones o las experiencias que estamos atravesando. Alguien puede tener una autoestima sólida en el ámbito profesional y muy frágil en el terreno afectivo. Puede haberse sentido segura durante años y encontrarse, tras una ruptura o una pérdida, con una imagen de sí misma muy deteriorada.

Esto no significa que todo sea inestable o que no haya nada sobre lo que trabajar. Significa que la autoestima es dinámica, y que por eso puede cambiar. Puede mejorarse. Con tiempo, con trabajo y, a veces, con acompañamiento.

Señales de que la autoestima puede estar afectada

No siempre es fácil reconocer que la autoestima está sufriendo. A veces se manifiesta de formas que no asociamos directamente con ella. Algunas señales frecuentes:

  • Dificultad para poner límites, miedo a decepcionar a los demás o necesidad constante de aprobación.
  • Tendencia a compararse con otras personas y salir siempre perdiendo.
  • Autocrítica muy intensa ante los errores, con dificultad para perdonarse.
  • Sensación de no merecer cosas buenas: éxito, amor, reconocimiento.
  • Evitar situaciones nuevas por miedo al fracaso o al ridículo.
  • Dificultad para tomar decisiones propias sin depender de la opinión ajena.
  • Relaciones en las que se da mucho más de lo que se recibe, porque «no merezco más».

Cuando la autoestima está muy deteriorada, puede alimentar o agravar otros problemas como la ansiedad, la depresión o la dependencia emocional. No es la causa de todo, pero sí influye en cómo vivimos casi todo.

De dónde viene una autoestima baja

La autoestima se construye, como decíamos, a partir de experiencias. Algunas de las fuentes más frecuentes de una autoestima frágil son:

1. Mensajes recibidos en la infancia. Las palabras de las figuras de referencia dejan una huella profunda. Críticas excesivas, comparaciones constantes con otros, falta de reconocimiento o de afecto, o mensajes directos sobre no ser «suficientemente buena» en algo, van configurando una imagen interna negativa que la persona lleva consigo mucho tiempo después.

2. Experiencias de rechazo o fracaso. Situaciones en las que nos hemos sentido excluidas, humilladas o profundamente inadecuadas pueden dejar una marca que va más allá del recuerdo consciente. El sistema nervioso aprende que «no somos suficiente» como una forma de protegerse de futuros rechazos.

3. Entornos exigentes o poco seguros. Crecer en contextos donde el amor o la aceptación dependían del rendimiento, la obediencia o la perfección puede llevar a desarrollar una autoestima muy condicionada: «valgo si hago las cosas bien», «soy suficiente si no me equivoco».

4. Experiencias traumáticas. El abuso, la violencia o cualquier experiencia que haya supuesto una amenaza a la integridad de la persona puede afectar profundamente a la imagen que tiene de sí misma.

Entender de dónde viene la autoestima baja no es buscar excusas ni culpables. Es comprender el origen para poder trabajarlo de forma real, no superficial.

Cómo trabajar la autoestima

Trabajar la autoestima no es repetirse afirmaciones positivas frente al espejo, aunque hay quien lo presenta así. Es un proceso más profundo que implica cambiar la relación que tenemos con nosotras mismas.

1. Aprender a observar la autocrítica. El primer paso no es silenciarla, sino reconocerla. Muchas personas ni siquiera se dan cuenta de cómo se hablan internamente. Empezar a notar ese diálogo interno es el inicio del cambio.

2. Cuestionar las creencias sobre una misma. «Soy un desastre», «nunca hago nada bien», «no soy interesante» son interpretaciones, no hechos. Aprender a distinguir entre lo que pensamos y lo que realmente es cierto es una de las herramientas más poderosas de la terapia cognitiva.

3. Practicar la autocompasión. No en el sentido de justificar todo lo que hacemos, sino de tratarnos con la misma amabilidad con la que trataríamos a alguien que queremos cuando comete un error. La autocompasión no es debilidad: es lo que permite levantarse y seguir.

4. Identificar y poner límites. La autoestima se refuerza también en la acción. Cada vez que establecemos un límite, decimos lo que necesitamos o nos permitimos decir que no, estamos enviándonos el mensaje de que nuestras necesidades importan.

5. Revisar las relaciones. El entorno influye. Relaciones en las que nos sentimos constantemente juzgadas, menospreciadas o poco valoradas dificultan mucho el trabajo de autoestima. No siempre es posible cambiarlas de inmediato, pero sí es importante tomar conciencia de cómo nos afectan.

6. Reconocer los logros.Las personas con autoestima baja tienden a minimizar lo que hacen bien y amplificar lo que hacen mal. Entrenar la atención hacia los propios logros, aunque sean pequeños, ayuda a equilibrar esa tendencia.

Cuándo buscar ayuda

Trabajar la autoestima por cuenta propia es posible hasta cierto punto. Pero cuando la imagen negativa de una misma lleva muchos años instalada, cuando tiene raíces en experiencias difíciles del pasado o cuando afecta de manera significativa a la vida cotidiana, las relaciones o el estado de ánimo, el acompañamiento terapéutico puede marcar una diferencia real.

En terapia no se trabaja la autoestima con frases motivadoras. Se trabaja explorando de dónde vienen esas creencias sobre una misma, qué las mantiene y cómo se pueden modificar desde dentro. Es un proceso que requiere tiempo y honestidad, pero que tiene un impacto profundo y duradero.

Si sientes que tu relación contigo misma podría ser más amable, que te exiges demasiado o que nunca te sientes suficiente, no tienes que seguir así. Pedir ayuda también es un acto de autoestima.

 

En arromPSICOLOGIA, gabinete de psicología en Inca, acompañamos a personas que quieren mejorar su relación consigo mismas, trabajar su autoestima y desarrollar herramientas para vivir con más seguridad y bienestar emocional. Si crees que ha llegado el momento, puedes escribirnos sin compromiso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *